Trekking a Cerro Mackay, un desafío personal

Por: Katherine Aguilar
Instagram:@Katherine_Aguilar_Duamante

El cerro Mackay es parte de la postal más reconocible de Coyhaique, la capital de la Región de Aysén, se alza hasta los 1.205m de altitud, por lo menos son dos horas de ascenso y poco más de una hora para el descenso.

Corría febrero del año 2015 uno de esos veranos en que la aventura te llama y decides recorrer los hermosos paisajes de la Patagonia en Carretera Austral.

Junto a algunos compañeros del gimnasio hicimos trekking en ese entonces al cerro Cinchao, Divisadero, sendero Huemules (Sector el Claro) y Bosque encantado (Parque Nacional Queulat). Cada uno de los lugares recorridos tenía su propio encanto y aunque nací en Coyhaique quedé maravillada ante la belleza de la naturaleza.

El verano casi terminaba y junto a dos más organizamos el que sería nuestro último trekking, el destino escogido era hacer cumbre en el cerro Mackay. La mañana del 28 de febrero de ese año solo llegamos dos a esta aventura, la que más que ser una linda experiencia se convirtió en un accidente que he querido olvidar, sin embargo, trajo consigo un sinfín de cosas maravillosas.

A eso de las 11 de la mañana entramos a un campo donde no nos permitieron subir, ya que el día anterior se había perdido una persona, por lo que tuvimos que tomar otro camino, sin saber que este no nos llevaría a destino. Tomamos malas decisiones. Horas después de caminar, decidí parar, ya que mi compañero de ruta no estaba seguro del lugar por el que íbamos. A eso de las 15:00 hrs mientras yo decidí quedarme ahí y no seguir subiendo él se dispuso a buscar un camino, el peor error fue ese. Una vez separados lo llamé como a la media hora preguntándole donde estaba, sin embargo se perdió y ya no sabía cómo regresar al lugar donde yo me había quedado.

A pesar de lo anterior él logró bajar, yo no corrí la misma suerte, las mujeres no tenemos la misma habilidad de la orientación que tienen los hombres, a mí se me hizo imposible llegar. Me quede por horas atrapada entre árboles y quebradas, asustada. Mi aventura se había transformado en una pesadilla donde Carabineros e incluso el GOPE había entrado en esta historia, y por supuesto mi hermano que también conoce de memoria la mayoría de los cerros de estas tierras. Pasaban las horas, mi familia, amigos y la gente que me conocía estaba asustada, mientras yo a esas alturas ya no contaba ni siquiera con mi celular y la temperatura había bajado de manera considerable.

Me encontraron a las dos de la mañana, creo que recién ahí me volvió el alma al cuerpo. Hay detalles que se me borraron producto del schok, pero lo que si recuerdo es que en esta experiencia conocí a grandes personas que fueron los profesionales del GOPE, los que se portaron un siete, lamentablemente uno de ellos falleció meses después y no menos importante al carabinero que es mi pololo hasta los días de hoy.

Tres años después de este accidente que terminó transformándose en un anécdota para contar y aprender a ser más responsable, porque si bien es cierto la naturaleza es maravillosa, pero también puede ser muy peligrosa si no se toman desde un principio las medidas adecuadas, entender que bajo ninguna circunstancia uno debe separarse del compañero, me animé a subir el Mackay y esta vez me propuse llegar, dejé los fantasmas del pasado, ya nada podía salir como antes. Junto a 3 personas que ya habían subido antes armamos este panorama de fiestas patrias para el 19 de septiembre de 2018.

Pensamos subir por Campo Alegre, pero no pudimos debido a que está lleno de propiedades privadas que no permiten el paso por sus sitios. Nuestro segundo intento fue por el camino que va hacia Balmaceda, allí es menos complicado. El día nos acompañaba, había algo de sol, estaba fascinada. Por tratarse de un cerro que no es reserva natural no cuenta con una ruta bien definida, como es el caso del cerro Cinchao en la Reserva Nacional Coyhaique, la ruta ha sido marcada en árboles por la misma gente que ha subido.

El cerro Mackay es parte de la postal más reconocible de Coyhaique, la capital de la Región de Aysén, se alza hasta los 1.205m de altitud, por lo menos son dos horas de ascenso y poco más de una hora para el descenso. Se localiza al sur de la ciudad y al este del río Simpson. Su estructura corresponde a cuerpos de roca intrusiva y cuellos volcánicos del cretácico superior, además cuenta con un bosque de ñirres, lengas y coigues. Arriba aún quedaba algo de nieve, pero no fue impedimento para continuar, se puede apreciar la creación de dos refugios y al llegar hasta la cumbre se encuentra la famosa bandera, a sus pies cuenta con una cajita en la que la gente ha dejado un recuerdo durante su estadía en este cerro.

Estar allí es indescriptible, si bien su belleza se aprecia en las fotos, suele ser aún más hermoso presenciarlo en el lugar mismo. Una aventura memorable que tomó su tiempo, pero que por fin tuvo un buen final. Como dice una frase por ahí: “Aprendí a no apresurarme en la vida. Si algo debe ocurrir, ocurrirá, y si no, no pasará. Solo dejo que las cosas ocurran por sí solas, sin presiones, sin apuros. Así ocurren los mejores momentos”. Y así ocurrió mi mejor momento en el Mackay 3 años después! pronto se vienen más cerros.

 
FUENTE: Katherine Aguilar | Publicado el 24/09/18
 

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